Leninismo
Se conoce como leninismo al
conjunto de teorías políticas, económicas y filosóficas desarrolladas por el
líder bolchevique Vladimir Ilich Lenin dentro del marxismo.
El leninismo es básicamente una extensión
del marxismo. El marxismo afirma que la clase obrera debe actuar contra la
burguesía y el capital para instaurar el socialismo, y el leninismo dice cómo
hacerlo, que es creando una "asociación" de los trabajadores más
conscientes sobre la situación del proletariado, que sería un Partido
Comunista, el cual organizaría la lucha. Una de las aportaciones más
importantes de Lenin fue en la cuestión de la organización comunista.
Argumentaba que la lucha económica del proletariado sólo lo llevaría a
adquirir una ideología sindicalista y que la conciencia marxista y
revolucionaria debían ser introducidas desde fuera. Además, planteaba que la
clase obrera, para llevar a cabo su actividad revolucionaria, debería contar
con un destacamento de vanguardia que dirigiera su lucha, el Partido
Comunista. Según Lenin, los objetivos del partido sólo podrían ser alcanzados a
través de una forma de organización disciplinada conocida como centralismo
democrático. El Leninismo mantiene que el imperialismo es el estado
más alto del capitalismo, y que el capitalismo sólo puede ser vencido a
través de los medios revolucionarios (cualquier intento de reformar el
capitalismo está destinado al fracaso). Lenin creía en la destrucción del Estado capitalista
a través de la revolución proletaria, y en reemplazar a ese Estado por
la dictadura del proletariado (un sistema de democracia de los
trabajadores, en el que los trabajadores tendrían el poder político a través de
consejos llamados soviets).
La teoría de Lenin sobre el imperialismo
tenía como objetivo mejorar la obra de Karl Marx explicando un
fenómeno que Marx no había predicho: el Capitalismo que se convierte en un
sistema global (Marx había descrito un sistema nacional). En el centro de esta
teoría del imperialismo está la idea de que las naciones capitalistas avanzadas
están intentando evitar la revolución forzando a que su sobreproducción entre
en los mercados coloniales y explotando los recursos de estas colonias.
Esto permitía a las naciones capitalistas industrialmente avanzadas el mantener
contentos a sus trabajadores, en parte también a través de la creación de una aristocracia
obrera. Como resultado el capitalismo sería dirigido por ese sector
privilegiado o aristocracia obrera, representada por los partidos socialdemócratas,
hasta el punto de que la revolución no ocurriría en las naciones más avanzadas
(como Marx había previsto) sino en el Estado imperialista más débil: Rusia.
Si la revolución solo puede llevarse a
cabo en un país subdesarrollado esto conlleva un problema serio: ese país no
será capaz de desarrollar un sistema socialista (en la teoría marxista el socialismo es
el estado que sucede al capitalismo, antes de llegar al comunismo), porque el
capitalismo no ha seguido su curso completo todavía en ese país, y porque los
poderes extranjeros intentarán acabar con la revolución a cualquier costo. Para
solucionar este problema Lenin propone dos posibles soluciones:
La revolución en un país subdesarrollado
desata una revolución en un país capitalista desarrollado (por ejemplo, Lenin
esperaba que la Revolución Rusa provocaría una revolución en Alemania). El
país desarrollado establece el Socialismo y ayuda al subdesarrollado a hacer lo
mismo.
La revolución tiene lugar en numerosos
países subdesarrollados al mismo tiempo o en una sucesión rápida; los países
subdesarrollados se juntan en un estado federal capaz de intimidar a
las potencias capitalistas y establecer el Socialismo. Esta era la idea
original durante la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas (URSS).
El socialismo no puede sobrevivir sólo en
un país pobre y subdesarrollado. Por eso, el Leninismo aboga por la revolución
mundial en una forma u otra.
Corrientes leninistas
El término leninismo —o, a menudo,
marxismo-leninismo— ha sido empleado por ideologías distintas para
autodefinirse, cada una de las cuales reconoce sus raíces históricas en el
Leninismo: estalinismo, maoísmo y trotskismo.
Las teorías de Lenin han sido una fuente
de controversia desde su implementación, teniendo críticos tanto en la izquierda
política (socialdemócratas, anarquistas, e incluso otros marxistas:
véase luxemburguismo o consumismo) como en la derecha (liberales,
conservadores, fascistas o anticomunistas).
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